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El plan de negocio, o cómo no empezar la casa por el tejado

Como ya hemos presentado en otros posts del blog, la decisión de crear nuestra propia sociedad médica viene precedida por un ejercicio de análisis del mercado, de nuestro entorno y del equipo humano, y de definición de los objetivos que perseguimos.

Pero antes de tirarnos a la piscina y empezar a diseñar todo el entramado debemos tener muy en cuenta los números, nuestra situación de partida. Cierto es que empezar este tipo de iniciativas implica un conjunto de riesgos y de incertidumbres, que se irán resolviendo a lo largo del camino, pero siempre podemos viajar de manera más cómoda si nos dotamos de un buen plan de negocio.

Definiríamos plan de negocio como la hoja de ruta que representa las intenciones y los objetivos que pretendemos con nuestra sociedad. Se trata de un documento que nos acompañara a lo  largo de los años que hayamos previsto que dure nuestro proyecto y en el cual iremos introduciendo las variables que creamos oportunas para poder prever de la manera más acotada los posibles imprevistos.

El plan de negocio tiene su finalidad en reflejar el incremento de los ingresos mediante las medidas que vamos a tomar; estas pueden ser desde remodelaciones de espacios, a inversión en tecnología y servicios, o bien aumentos de plantilla.

Se trata de una herramienta que nos permite poner todas las ideas en orden, hacer una proyección realista de nuestro crecimiento y, en caso de ser necesario, usarla como soporte para presentar la iniciativa a terceros – desde bancos a socios – para que den su apoyo al proyecto. También puede darse el caso de que al desarrollar dicho plan aparezcan ítems pasados por alto e incluso que los objetivos y las herramientas que queríais utilizar para llegar a ellos no sean suficientes, situación que da pie a repensar el modelo antes de empezar con las inversiones.

Por todo ello es importante empezar el Plan de negocio a partir de los siguientes puntos clave:

  1. Disponer del máximo de información actualizada con la que establecer un punto de partida.
  2. Tener bien definidos los objetivos.
  3. Haber hecho un ejercicio de perspectivas de crecimiento mediante un análisis de mercado.
  4. Haber previsto elementos de crecimientos e inversiones.
  5. Tener igual de claros los ingresos que los gastos.

Una vez tenemos todos estos elementos colocados en nuestro modelo podremos:

  1. Ajustar nuestro modelo de crecimiento.
  2. Acotar las estrategias de crecimiento y las acciones que vamos a desempeñar.
  3. Tomar la decisión sobre la viabilidad del proyecto.

Debemos plantearnos el plan de negocio como los planos de un arquitecto, los cuales iremos ajustando en función de las incidencias sin perder en un ningún momento la visión global de la casa, que en nuestro caso sería la sociedad médica.

Los 5 pasos imprescindibles para crear una sociedad médica de éxito

Haber llegado al punto decisivo en el que ya tengamos claro que vamos a crear nuestra sociedad médica significa que, ya hemos recorrido un largo camino y que estamos seguros de la valía de nuestro potencial así como, de las ganas que tenemos de crecer por libre.

Con la decisión tomada, es la hora de ver y analizar la situación en la que nos encontramos. Debemos pensar y colocar los pilares básicos de nuestra sociedad médica para poder construir a partir de ellos. Al fin y al cabo, estamos dando un gran paso y los cimientos que sentemos van a indicar al resto de miembros de la sociedad, así como a nuestros clientes potenciales, qué rumbo estamos tomando.

En este momento inicial, es normal tener las ideas un poco difusas y desordenadas; por ese motivo os proponemos una lista de 5 ítems que debéis tener en cuenta para empezar vuestra aventura:

  1. Situación socio-demográfica de la especialidad médica

    Debéis conocer el entorno mejor que nadie, saber a qué os enfrentáis y conocer a conciencia el terreno de juego. Sois los primeros en tener claro qué pacientes os visitan y por qué, pero se trata de analizar si este nicho de mercado es suficiente, si existe competencia o si incluso es necesario desplazarse para haceros más cercanos.

  2. Posicionamiento en el área de influencia

    ¿Qué tengo yo que no tengan mis competidores?¿Cuál es el factor X diferencial de la sociedad? Este debe ser nuestro estandarte a la hora de definir nuestras estrategias de crecimiento. Médicos hay muchos, pero ¿por qué me escogen o deberían escogerme a mí?

  3. Definir nuestros objetivos principales

    Es crucial tener claro cuál es el fundamento de lo que se está haciendo y, sobre todo, por qué lo estamos haciendo. Queremos… ¿ser próximos al paciente?, ¿dar un servicio de calidad?, ¿promover una medicina diferente?, ¿nuevas terapias?innovación Intentemos no asumir muchos objetivos iniciales ya que para cada uno de ellos tendremos diferentes líneas de acción.

  4. Plantear las principales líneas de acción

    Una vez determinados los objetivos, podemos empezar a diseñar las acciones que vamos a desarrollar para alcanzarlos. Comencemos con acciones poco presuntuosas; pensad que la gestión de sociedades es un ámbito en el que la mayoría de vosotros probablemente os encontráis por primera vez, por lo que sentir que se van alcanzando las acciones permitirá afianzarnos y obtener mayor satisfacción, a diferencia de que si solo nos fijamos grandes propósitos a largo plazo.

  5. Equipo humano

    A pesar de ser el último, este podría ser perfectamente el primer punto. Debemos rodearnos de profesionales, aunque no sean facultativos, que nos ayuden en todo el proceso. A pesar de ser grandes médicos, la gestión de vuestra sociedad puede pareceros más complicada que una operación a corazón abierto si no se dispone del apoyo adecuado; por ello, contad con un buen equipo, que tenga la misma ilusión que vosotros para crear y dar recorrido a un proyecto de calidad.

Al fin y al cabo, roman non uno die aedificata est, y vuestra sociedad no tiene nada que envidiarle.