Estrategia a implantar ante cambios en la demanda sanitaria

Todos los profesionales de la salud somos conscientes de que, a pesar de lo que pueda parecer, la demanda sanitaria es altamente variable. Así, esta demanda depende, en primer lugar, de la salud, que es el activo que el paciente realmente desea conseguir y al que, a su vez, afectan otra serie de factores que, según el documento “Nuevas perspectivas de la salud de los canadienses” elaborado en 1974 por Marc Lalonde y que sigue vigente en la actualidad, son:

  • La biología
  • El medio ambiente
  • Los estilos de vida y la conducta ante la salud
  • Y el sistema sanitario.

A éstos, se les puede añadir la renta disponible de cada persona y la cobertura sanitaria (pública, privada o ambas) de la que se dispone, que también condicionan las necesidades de salud individuales y propician voluptuosidad en la demanda haciendo que las personas busquen siempre la mejor tecnología y servicios sanitarios que tienen a su alcance.

Por ello, ante una demanda tan cambiante, resulta fundamental conocer las estrategias a seguir para implementar con éxito los modelos de prestación de servicios que puedan satisfacer dichos cambios en la demanda. De una manera básica, existen 4 pasos a abordar en la definición estratégica:

  1. Desarrollar un modelo centrado en el paciente, responsable, eficiente y sostenible. El paciente es el que demanda y por lo tanto, hay que estar atento a las diferentes circunstancias sociales, ambientales y económicas que le rodean.
  2. Identificar los modelos de prestación de servicios, los servicios sanitarios demandados y competencias necesarias para prosperar en este nuevo marco. Es consecuencia del primer punto, si centramos el modelo en el paciente, sabremos los cambios que se produzcan y por tanto, seremos más eficaces en la identificación de las mejores prácticas y los nuevos modelos de servicio del sector.
  3. Evaluar el nivel de preparación y la capitación profesional de nuestro servicio, al respecto de las competencias necesarias para llevar a cabo los modelos de prestación de servicios nuevos o redefinidos. Hay que saber si se está preparado ante cambios tecnológicos o un mayor acceso a la información sanitaria por parte del paciente, por ejemplo. Hoy en día todo el mundo dispone de información sanitaria pero lo importante es que tu paciente disponga por tu parte de una información de calidad.
  4. Desarrollar un plan de transición a los nuevos servicios o a las nuevas maneras de prestar los servicios ya existentes, en el que se puede incluir desde modelos de negocio, reestructuración de la organización e implementación de una nueva cultura organizativa, programas de formación y de desarrollo de capacidades y competencias, o de búsqueda del valor del paciente.

Con estos cuatro pasos básicos se podría rediseñar y replantear la estrategia actual de una sociedad médica ante cambios en la demanda sanitaria.